Que no robe tus sueños

Creí que te había ganado la guerra, pero no era así… solo te había ganado la batalla.
Desde que tengo memoria, te recuerdo ahí, agazapado entre mi piel esperando tu oportunidad para salir a flote como un submarino entre las aguas. Sales de repente, sin síntomas que me alerten de tu llegada. De pronto, llenas mi vida de inseguridades y angustias, atrapándome en tus garras como a una presa débil e inútil. Pero no me rindo ante ti, y con esfuerzo y lucha consigo zafarme de tus zarpas, tras una lucha titánica consigo ganar una nueva batalla. Aunque sé, que sigues anidando en mí. Soy yo quien te alimenta y te sigue dando tregua como a un cachorrillo indefenso…
Sin embargo, he aprendido que no se trata de ganarte la guerra y destruirte para siempre, soy consciente de mis limitaciones y debo reconocer que nunca acabaré contigo… pero ahora he comprendido, que solo se trata de no tener “miedo, a sentir miedo” eso es… hay alguien en esta vida que no tenga o haya tenido miedos.
Después de luchar tanto contra ti, he comprendido que simplemente hay que saber reconocer tu presencia, y decirme a mí misma “ahí vuelve de nuevo” pero nada más…si nos amedrentamos ante tu presencia, estamos perdidos. Hay que ridiculizarte y plantarte cara, solo enfrentándonos a ti, tú empequeñeces, pierdes el poder y la fuerza que nosotros mismo te damos y al final, al despojarte de ese poder que antes te otorgábamos, tú serás una sensación más en nuestra vida.
No dejes que el miedo robe nuestros sueños.

 

A reacciones necias…

A la espera que la presentación del libro diera comienzo y en un ambiente distendido y agradable, me presentaron a una persona. Su cara me era familiar, pues solía ir de vez en cuando a la sala de la biblioteca a sacar algún que otro libro y la había visto por allí.
Tras una corta conversación relacionada con la escritura y el interés desatado recientemente por la creación de blog, comenté, que yo misma había creado el mío hacia muy poco tiempo, saliendo a colación los escritos que yo realizaba en él. Cuando me preguntó ¿En qué trabajas? A mi respuesta, su cara reflejó inmediatamente cual debía de ser mi nivel de educación, de conocimientos y estudios. Solo le bastó la valoración del trabajo que desempeñaba, para determinar cuál debía de ser mi nivel educativo y por consiguiente mi nivel intelectual, y por su expresión, debía de ser mediocre o sencillamente analfabeta.
No era la primera vez que me ocurría y me era difícil entender como en el siglo XXI podía haber tantos estereotipos aun implantados en esta sociedad. Sociedad que se da de renovada y avanzada, pero que en realidad, siguen habiendo personas que interpretan que trabajar de  limpiadora, es igualmente proporcional a ser inculta.
Es cierto, que no poseo ningún título universitario, ni evidentemente soy “Einstein”. Pero me parece realmente insultante que el mero hecho de realizar un trabajo determinado, deba representar el nivel de formación y educación que se posee.
Estas personas solo me provocan cierta pena, ya que no son capaces de ver más allá de un puesto importante o un trabajo bien remunerado. Perdiendo la oportunidad de ver a las personas simplemente por su interior y sus valores.
Al final saqué lo conclusión, que estos individuos que solo son capaces de ver a través de sus clasicismo y estereotipos, dejan mucho que desear.
Como dijo Joseph Kapone “Hay genios sin estudios e idiotas con doctorados. La verdadera sabiduría no te la otorga un título, sino lo que haces con lo que has aprendido a lo largo de tu vida y la manera en como tratas a los demás”.

Ya no te busco

Hace muchos años me hablaron de ti, me dijeron que eras hermoso y delicado, que cambiabas las miradas y el brillo de los ojos, que el corazón se deshacía y el alma lo inundaba todo. Y te quise conocer, comencé a buscarte, te busque entre amigos y conocidos, rebusque en rincones desconocidos, en cuerpos guapos y atractivos, pero no te encontré. Te buscaba como panacea a mis tristezas, como solución a mis problemas y bálsamo a mi dolor.
Pero ahora sé, que aunque pregunté por ti y te busque, lo hacía sin querer despertarte, sin querer que me notaras, me faltaba permitirme conocerte cara a cara.
Con el tiempo, amigos y conocidos comenzaron hablarme mal de tus vivencias. Les hiciste daño. Rompiste sus corazones hasta hacerlos pedazos. Fueron jarrones rotos durante muchos años y los vi mendigar sin tu compañía…y entonces comprendí que no eras ninguna panacea ni alegría, que mis problemas, tú, no lo solucionarías.
Comencé a verte con intriga y miedo, con inquietud e ilusión, pero no quería naufragar entre tus brazos, no quería sentir dolor o romperme en mil pedazos. No “Amor”
Sin embargo, empecé a sentirme como aquel niño a quien regalaron unos patines nuevos, y nunca los llego a disfrutar porque tenía miedo a romperlos al tropezar, y cuando se había dado cuenta, se le habían quedado pequeños sin poderlos estrenar. No quiero que mi corazón se me quede pequeño, por miedo a que lo rompan y lo vayan a destrozar.
Aunque ahora sé, que en  ti “Amor” no reside la alegría, ni la felicidad…que todo eso se encontrar en mi interior, en mi corazón, dentro de mí y no al lado de alguien.
Por ello, aquí estaré dispuesta a conocerte “Amor” dispuesta abrir mis puertas y a permitirme que entres. Pero ya no te buscare, estaré aquí… viviendo con la alegría de mi interior y la sonrisa en mi corazón y solo la vida dirá, si en algún momento del camino nos deberemos  encontrar.

Vive…

descargaLas agujas del reloj siguen su curso y el tiempo nos enseña sus lecciones como solo él, es capaz de hacerlo. Él nos va demostrando lo realmente importante de las cosas, poco a poco, sin prisas, nos muestras como es la vida.  Esa vida en la que solo deseamos y anhelamos alcazar la felicidad, sin pararnos a pensar que la felicidad es efímera… y que en innumerables ocasiones, la buscamos en cosas vacías y estériles, rebuscamos en sentimientos dormidos y ausentes para después sentirnos fracasados, al borde del desastre, sin apreciar que solo han sido vivencias.
En este aprendizaje me doy cuenta que es imprescindible sentir la tristeza, la soledad, el desamor… Aunque nuestro pecho se haya desgarrado y las lágrimas hayan surcado nuestro rostro como tormenta en una tarde de verano. Pero sin esas vivencias, sin esas experiencias nos sería más difíciles reconocer los instantes felices y dichosos, esos momentos de inmensa alegría.
Todo en la vida llega cuando estamos abiertos a disfrutar y somos capaces de apreciar cualquier cosa que nos rodea. Ver la lluvia caer, mancharte los zapatos de barro o simplemente respirar. ¿Cuantas veces nos olvidamos de vivir? nos sentimos inmersos en esa vorágine del día a día y nos volvemos meros observadores de todo lo que nos rodea, relegando en mañana lo que hoy podemos descubrir. Nos olvidamos de los afortunados que somos por estar aquí, ¿triste verdad?
Los seres humanos siempre tenemos la excusa perfecta para sentirnos desdichados y agobiados por cualquier motivo. Es cierto que el camino no es fácil, ni siempre agradable pero estoy convencida que podemos disfrutar mucho más de todo lo que nos rodea, de todo cuanto tenemos a nuestro alcance.
Yo tengo la certeza de haber perdido tanta vida…de haber vivido a medias durante tanto tiempo… que no quiero perder ni un segundo más, intentaré vivir con otra filosofía de vida, ese es mi próximo objetivo.
Valoremos lo que tenemos, no necesitamos más, hay tantos sendas por descubrir, por recorrer. Se feliz a tú manera. Ríe, llora, ilusiónate, siente, corre, salta, ama, pero siempre viviendo.

Batalla

cadena-de-pajarosMi mente se despierta, mis parpados se van abriendo como telón de un nuevo teatro para dar comienzo su función. Los pequeños rayos de luz que nos proporciona la mañana, son focos de colores que la naturaleza nos regala por el siempre hecho de existir.
El día se asoma a la ventana y con él, una nueva batalla está a punto de comenzar, es un conflicto donde no hay armas, ni tanques, ni granadas, es un combate cuerpo y mente donde los miedos hieren, los recuerdos atrapan y los pensamientos amordazan de una manera tan sigilosa como imperceptible. Mi figura se proyecta sobre los cristales, pero solo se aboceta mi silueta, no mi interior. Ese interior que a veces grita de angustia en silencio para que nadie le oiga, esa angustia que martillea mi pecho como si fuera un yunque y el aire le cuesta llenar mis pulmones. Mi rostro no siempre es el reflejo de mi alma, no dejo que lo sea. Coloco mi mascara dibujada con pinceladas de sonrisa para que la función de comienzo. Aunque en ocasiones, mi personaje no interpreta bien su papel y las pinceladas de sonrisa se deshacen en mis manos como la sal en las olas del mar. Solo intento que las personas a las que quiero no padezcan por mí ¿para que su pena y sufrimiento? eso no restaría nada a mi dolor, solo lo aumentaría.
Sé, que esa ansiedad tan intensa, son solo miedos, sí, miedos. Esos miedos que he ido acogiendo en mi interior a lo largo del camino, alimentándolos durante tanto tiempo, haciéndolos crecer como pececillos en un estanque, sin imaginar que ellos se harían fuertes, enormes y entonces yo sería su presa, yo viviera en ellos y no ellos en mí.
Pero tengo que ganar esta batalla, seguir adelante, no puedo desviar mi mirada hacia otros lugares por temor a perder. Solo sirve la lucha, la constancia y la valentía y aunque a veces la contienda termina en tablas y mis fuerzas parezcan desfallecer. Me recompongo, sigo en la pelea, ya no valen las retiradas. No quiero al miedo como compañero de viaje. Debo dejarlo atrás, alejarme de él, soltar su peso en mi mochila para poder ser más libre y autónoma, ese es mi reto…“No es más valiente quien no tiene miedos, sino quien a pesar de sentirlos…sigue adelante”.

Puro amor

tumblr_m74vwfngv01qbdmz1o1_500La espera se me hizo muy larga, parecía que los días se detenían y las agujas del reloj quedaban inmóviles por momentos. Durante esos meses de ilusión, de preparativos y miedos contenidos, todo parecía ralentizarse a su paso. Pero al fin, el día llegó. Fue un 25 de septiembre. Le costó iniciar su andadura por este mundo, se hizo esperar como todo lo bueno. Y en ese momento, cuando contemplé su carita rosada y sus pequeñas manitas, la alegría dio rienda suelta a las lágrimas y la emoción, fue algo indescriptible. Una nueva vida comenzaba su camino y en ese preciso instante, supe que ya todo sería diferente; mis ilusiones serian diferentes, la vision de mi camino  sería diferente, yo sería diferente.
Cuando el día me amanece gris y al sol le cuesta aparecer en mi horizonte. Busco su carita, su mirada y el desconsuelo desaparece. El sol eclipsa ahora las nubes grises de la aurora. Veo en sus ojos una inocencia limpia, transparente e inmaculada y sus abrazos me transmiten tanto… Por momentos me traslada al mundo infantil y alegre en el que vive.  Su ser lo inunda todo. Algo tan pequeño me aporta tanta fuerza. Como explicar el amor que le proceso, ese amor tan verdadero, sincero y grande por el que daría mi vida.
Los años van pasando y esa personita va creciendo como pajarillo que comienza a aletear. Sus alegrías son ahora mis alegrías y sus tristezas serán siempre mis tristezas. No quiero que el dolor le roce, que la injusticia le toque o la sociedad le detenga, pero sé que la vida lleva su curso y nadie quedara exento de ella.
Hace algún tiempo le dije:
—Debes de guardar en tu corazón a las personas a las que quieres mucho, ¿lo recordaras?
— Sí. —me respondió con sus ojitos clavados en los míos.
El tiempo ha pasado y a veces le pregunto:
— ¿Dónde se guardan a las personas que se quiere mucho?
—En el corazón. — me responde con una sonrisa amplia.
Sé que lo recordará para siempre y eso es lo que realmente me importa, que aprenda que el amor se debe guardar dentro de nosotros, porque eso nos hará mejores personas.
Él lleva mi sangre e imagino que algo de mí. Pero no soy madre. Él es un regalo que recibí, lo más grande que pudo otorgarme mi hermano: ser tita.
Cada vez que veo a mi sobrino Jaime, le digo, te quiero, te quiero mucho, es algo que necesito decirle, necesito que lo sepa, no sé muy bien por qué… Pero lo preciso. Al igual que necesito abrazarlo. Quizás porque sé, que llegará ese día en el que crezca y necesite volar solo, ir abandonando el nido para mirar la vida desde otra altura. Por eso deseo amarlo, decirle lo que siento por él. Porque en pocos años, antes de lo que deseo, mis caricias y mis besos le avergonzarán y le molestaran. Mientras tanto, no pasara un día que no lo abrace y le diga cuanto le quiero.

Huellas

huellasA veces, giro la mirada para ver las huellas que dejaron mis pasos, esas marcas que se van desdibujando en el tiempo y en las que veo vestigio de lo que fui, de lo que aún soy y quizás siempre seré.
Contemplo aquellas pisadas infantiles alegres como el canto de los pájaros, llenas de carreras y juegos que quedaron atrapados en mi memoria y en el recuerdo, juegos olvidados por los niños de hoy. Esas noches interminables de verano en las que me sentía libre junto a mis amigos del barrio. Ellas fueron las pisadas más bonitas, puras y alegres que recuerdo, las que más nostálgia me suscitan, las que me provocan una sonrisa amplia en el rostro y a la vez un atisbo de tristeza en el corazón.
Pero mis pisadas continuaron, todo debe continuar, nada permanece quieto o estable. El verano dio paso al otoño y el otoño aconteció al invierno. Fue entonces cuando mis pasos se adentraron en un invierno frio, duro e insufrible. Aquellos veranos alegres y felices quedaron apartados de mi vida. El sol no amanecía en mis mañanas. Los pájaros ya no cantaban, quedaron dormidos en un sueño invernal y la tristeza se instaló en mi corazón como cangrejo ermitaño en su nuevo hogar. Pero como he dicho antes, nada queda inmóvil ni estable, todo cambia para seguir el curso de la vida. Y fueron apareciendo pequeños rayos de sol, las nubes negras dieron paso a un cielo azul, ese azul perdido y olvidado en mi memoria, regresaba de nuevo. El verano volvió poco a poco a llenar el vacío que había dejado, regreso como emigrante arrancado de su tierra. Aunque ya nada volvió a ser igual, habían cambiado tantas cosas en mi interior que ya no recordaba a la niña feliz y libre que fui, pero seguí caminando, luchando para no retroceder.
Y aquí sigo, avanzando cada día, todo continua. Nos levantamos para volver a caer y nos caemos para volver a levantarnos, es parte de nuestra existencia. Al igual que un electrocardiograma representa el ritmo de nuestro corazón, las caídas representan el ritmo de nuestra vida. Caminemos hasta el final, afrontemos las caídas que nuestro camino nos plantee, la vida es una carrera de fondo donde todos llegaremos a la meta.

El mundo de los libros

descargaUna mañana de primavera, el sol entraba tímidamente en la pequeña habitación donde me encontraba, rodeada de los objetos más variopintos. Junto a la puerta acristalada se encuentra el escaparate donde los viandantes quedaban atrapados al pasar por la calle por su contenido singular: mandíbulas de tiburón, caracolas de varios tamaños, pequeñas ánforas e indescifrables objetos lo abarrotan. En la sala, caparazones de tortugas carey, junto a pilas de papeles e innumerable trastos reposan sobre las estanterías con lo realmente importante de esa habitación, formando un marco peculiar con su olor a polvo, sus muebles envejecidos y su olor a tabaco. Ese olor a tabaco que desprende un estanco. El estanco donde trabajaba cuando la necesidad me reclamaba, dejando por momentos mis otros menesteres para situarme tras el mostrador.
En esa habitación, aburrida por la falta de compradores, los minutos parecían horas y las horas días. Fue cuando me aventuré a llevar ese objeto rectangular con hojas numeradas y muchísimas palabras. Un libro. Siempre me había aburrido leer, pero ahora la desidia me llevaba a la deriva. Y pensé, porque no aburrirme leyendo.
Comencé a leer sin demasiado entusiasmo, me costaba concentrarme y la idea de terminar todo el contenido del libro, me abrumaba. Pero, poco a poco, sin darme cuenta, me fui adentrando entre sus líneas, sus escenarios y conversaciones. Empecé a notar que su lectura me relajaba, me tranquilizaba como bálsamo reparador. Y al mismo tiempo, me transportaba a los lugares más diversos y lejanos. A épocas pasadas y paisajes de ensueños sin moverme de esa habitación donde me encontraba. Cuando algún cliente entraba y debía dejar por un momento mi libro, sentía que me arrancaban de golpe del lugar donde me había trasportado su historia, en segundos volvía al lugar del que no me había movido, aunque mi mente había dejado por un tiempo.
Casi sin darme cuenta fui entrando en el mundo de los libros, ese mundo interminable, ilimitado e imponente, donde una vez dentro, te es imposible salir. Es un mundo inventado e irreal, pero te hace vivir experiencias que nunca viveras y visitar lugares que nunca visitaras. Los libros tienen la fuerza y la peculiaridad para que cada lector imagine y cree sus propios escenarios y personajes; nadie podrá vivir un libro de igual manera que tú. Un libro puede ser leído por muchos lectores, pero cada uno lo imaginará y vivirá a su manera. ¿No es increíble?
Hoy por hoy, mi vida está unida a este mundo. Y aunque me adentré en él bastante tarde, pienso que nunca es tarde para comenzar nada. No nos pongamos límites y barreras en nuestro camino. Si aún no has entrado en este mundo, te invito a conocerlo.