Huellas


huellasA veces, giro la mirada para ver las huellas que dejaron mis pasos, esas marcas que se van desdibujando en el tiempo y en las que veo vestigio de lo que fui, de lo que aún soy y quizás siempre seré.
Contemplo aquellas pisadas infantiles alegres como el canto de los pájaros, llenas de carreras y juegos que quedaron atrapados en mi memoria y en el recuerdo, juegos olvidados por los niños de hoy. Esas noches interminables de verano en las que me sentía libre junto a mis amigos del barrio. Ellas fueron las pisadas más bonitas, puras y alegres que recuerdo, las que más nostálgia me suscitan, las que me provocan una sonrisa amplia en el rostro y a la vez un atisbo de tristeza en el corazón.
Pero mis pisadas continuaron, todo debe continuar, nada permanece quieto o estable. El verano dio paso al otoño y el otoño aconteció al invierno. Fue entonces cuando mis pasos se adentraron en un invierno frio, duro e insufrible. Aquellos veranos alegres y felices quedaron apartados de mi vida. El sol no amanecía en mis mañanas. Los pájaros ya no cantaban, quedaron dormidos en un sueño invernal y la tristeza se instaló en mi corazón como cangrejo ermitaño en su nuevo hogar. Pero como he dicho antes, nada queda inmóvil ni estable, todo cambia para seguir el curso de la vida. Y fueron apareciendo pequeños rayos de sol, las nubes negras dieron paso a un cielo azul, ese azul perdido y olvidado en mi memoria, regresaba de nuevo. El verano volvió poco a poco a llenar el vacío que había dejado, regreso como emigrante arrancado de su tierra. Aunque ya nada volvió a ser igual, habían cambiado tantas cosas en mi interior que ya no recordaba a la niña feliz y libre que fui, pero seguí caminando, luchando para no retroceder.
Y aquí sigo, avanzando cada día, todo continua. Nos levantamos para volver a caer y nos caemos para volver a levantarnos, es parte de nuestra existencia. Al igual que un electrocardiograma representa el ritmo de nuestro corazón, las caídas representan el ritmo de nuestra vida. Caminemos hasta el final, afrontemos las caídas que nuestro camino nos plantee, la vida es una carrera de fondo donde todos llegaremos a la meta.

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