El mundo de los libros


descargaUna mañana de primavera, el sol entraba tímidamente en la pequeña habitación donde me encontraba, rodeada de los objetos más variopintos. Junto a la puerta acristalada se encuentra el escaparate donde los viandantes quedaban atrapados al pasar por la calle por su contenido singular: mandíbulas de tiburón, caracolas de varios tamaños, pequeñas ánforas e indescifrables objetos lo abarrotan. En la sala, caparazones de tortugas carey, junto a pilas de papeles e innumerable trastos reposan sobre las estanterías con lo realmente importante de esa habitación, formando un marco peculiar con su olor a polvo, sus muebles envejecidos y su olor a tabaco. Ese olor a tabaco que desprende un estanco. El estanco donde trabajaba cuando la necesidad me reclamaba, dejando por momentos mis otros menesteres para situarme tras el mostrador.
En esa habitación, aburrida por la falta de compradores, los minutos parecían horas y las horas días. Fue cuando me aventuré a llevar ese objeto rectangular con hojas numeradas y muchísimas palabras. Un libro. Siempre me había aburrido leer, pero ahora la desidia me llevaba a la deriva. Y pensé, porque no aburrirme leyendo.
Comencé a leer sin demasiado entusiasmo, me costaba concentrarme y la idea de terminar todo el contenido del libro, me abrumaba. Pero, poco a poco, sin darme cuenta, me fui adentrando entre sus líneas, sus escenarios y conversaciones. Empecé a notar que su lectura me relajaba, me tranquilizaba como bálsamo reparador. Y al mismo tiempo, me transportaba a los lugares más diversos y lejanos. A épocas pasadas y paisajes de ensueños sin moverme de esa habitación donde me encontraba. Cuando algún cliente entraba y debía dejar por un momento mi libro, sentía que me arrancaban de golpe del lugar donde me había trasportado su historia, en segundos volvía al lugar del que no me había movido, aunque mi mente había dejado por un tiempo.
Casi sin darme cuenta fui entrando en el mundo de los libros, ese mundo interminable, ilimitado e imponente, donde una vez dentro, te es imposible salir. Es un mundo inventado e irreal, pero te hace vivir experiencias que nunca viveras y visitar lugares que nunca visitaras. Los libros tienen la fuerza y la peculiaridad para que cada lector imagine y cree sus propios escenarios y personajes; nadie podrá vivir un libro de igual manera que tú. Un libro puede ser leído por muchos lectores, pero cada uno lo imaginará y vivirá a su manera. ¿No es increíble?
Hoy por hoy, mi vida está unida a este mundo. Y aunque me adentré en él bastante tarde, pienso que nunca es tarde para comenzar nada. No nos pongamos límites y barreras en nuestro camino. Si aún no has entrado en este mundo, te invito a conocerlo.

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